Vender una vivienda usada no es simplemente “ponerla en los portales y esperar”. En un mercado como el de Sevilla, cómo se fija el precio, cómo se presenta la propiedad, qué documentación se prepara y hasta cómo se responde a los primeros interesados influye, y mucho. Los pequeños errores se pagan caros, ya sea en tiempo o en dinero. Y lo curioso es que casi siempre son evitables.
Si estás pensando en vender, tener claro qué no hacer puede ser incluso más útil que cualquier estrategia de marketing. Te contamos los fallos que más frenan una venta y cómo puedes evitarlos desde el minuto uno.
Fijar el precio “a ojo”
Pocas cosas perjudican más una venta que un precio mal planteado. Hay vendedores que se basan en lo que les costó la vivienda hace años, lo que pide un vecino o, simplemente, el valor sentimental que tiene para ellos. Pero el comprador no paga por recuerdos: paga por metros, ubicación, certificaciones y estado real.
Cuando un piso se publica por encima de su valor de mercado, la reacción del comprador es inmediata: pasa de largo. A partir de ahí, empieza un proceso difícil de revertir. Los algoritmos penalizan los anuncios que acumulan semanas sin visitas, el interés cae y, al final, el precio tiene que ajustarse más de lo que habría sido necesario desde el principio. Es algo que como inmobiliaria en Sevilla hemos visto muchas, muchas veces.
Por eso, lo más inteligente es partir de una valoración profesional basada en datos reales. Nosotros analizamos con datos actualizados, demanda real por zona y comportamiento histórico para establecer un precio de salida que sea coherente. La diferencia entre acertar y fallar es enorme.
No preparar la propiedad para la venta
Un comprador tarda segundos en decidir si una vivienda encaja o no. Por eso es un error presentar el inmueble “tal cual”, sin una mínima preparación. Una casa con luces amarillas, muebles rococó, no tener todo limpio o fotografías improvisadas reduce el impacto del anuncio, por muy bien ubicada que esté.
Muchos vendedores subestiman la importancia de la primera impresión. Una vivienda ordenada, luminosa, que luzca bonita y neutra atrae más visitas. Además, genera mayor interés y permite defender mejor el precio. A veces basta con pequeñas mejoras: una mano de pintura, retirar objetos personales, abrir las ventanas y dejar entrar la luz. En nuestra guía para vender tu vivienda explicamos cómo transformar un inmueble en un producto inmobiliario atractivo, sin grandes inversiones.
Publicar un anuncio pobre o confuso
El anuncio es el puente entre tu vivienda y los compradores. Y aun así, muchos vendedores improvisan la descripción, usan fotos y vídeos sin editar o ponen títulos genéricos que no dicen nada. El resultado es siempre el mismo: menos visitas y menor margen de negociación.
Un anuncio profesional va más allá de enumerar habitaciones. Nosotros queremos transmitir sensaciones, puntos fuertes, mejoras recientes, consumo energético, conexiones del barrio y aquello que el comprador no ve a simple vista. Cuanto más claro y honesto sea el texto, más confianza genera.
No tener la documentación preparada
Otro error clásico: esperar a recibir una oferta para empezar a buscar papeles. Hoy el comprador exige transparencia desde el principio y quiere saber si todo está en regla. Si la documentación tarda semanas en aparecer, la operación se enfría y el comprador puede cambiar de idea.
Antes de publicar, deberías tener preparado el certificado de eficiencia energética, la nota simple, los recibos de comunidad y, si existe hipoteca, la información necesaria para cancelarla. No te preocupes que, si lo haces con nosotros, nos encargamos de todo.
Ignorar la eficiencia energética… cuando es más importante que nunca
El comprador actual ya no mira solo los metros: mira el coste de vivir en esa vivienda. Y eso lo marca directamente la eficiencia energética. Lo sorprendente es que muchos vendedores ni siquiera mencionan esto.
En Sevilla cosas como el consumo de aire acondicionado son determinantes, por lo que una buena calificación energética va a inclinar la balanza a tu favor. No comunicarlo es perder una oportunidad real de diferenciarse.
Elegir al comprador equivocado
Parece un detalle menor, pero muchos vendedores aceptan ofertas sin verificar solvencia, sin entender plazos o sin saber si la hipoteca del comprador está realmente preaprobada. Luego llegan los retrasos, los cambios de condiciones… o directamente la caída de la operación.
Nosotros filtramos a los compradores antes de llevarlos a tu vivienda. Ahorras tiempo y te aseguras de que quien visita realmente puede comprar.
Intentar vender sin apoyo profesional
Vender por tu cuenta puede parecer fácil, pero gestionar visitas, negociar precios, resolver dudas legales, coordinar tiempos, preparar contratos y evitar riesgos fiscales exige experiencia. Un error en cualquiera de esas fases puede costar más que cualquier comisión.
Un asesor profesional como nosotros protege la operación, anticipa problemas, sabe y negocia con estrategia. Y eso se nota en el resultado final. Así que si estás pensando en dar el paso, te acompañamos para que la operación avance con la tranquilidad de tener cada detalle bajo control. Contáctanos.

