Si quieres vender rápido sin regalar la vivienda tienes que empezar por hacer algo más que bajar precios.
Mira tu propiedad con ojos de comprador
Esto es algo que nos encontramos poco.
Tú ves el sofá donde te has sentado durante años. El comprador ve un salón demasiado lleno.
Tú sabes que aquella habitación tiene muchísima luz por la mañana. El comprador entra a las seis de la tarde y no lo percibe.
Tú sabes que la cocina funciona perfectamente. El comprador ve unos muebles que parecen antiguos.
Vamos a darte nuestros mejores consejos sobre cómo preparar tu vivienda para venderla rápido y a buen precio.
Entra como si fuera la primera vez
Recorre las habitaciones. Mira qué llama la atención nada más entrar. Pregúntate qué destacarías si fueras el comprador y, sobre todo, qué cosas podrían hacerle pensar que va a tener demasiado trabajo por delante.
Ese ejercicio suele dar más información que cualquier reforma improvisada. Porque de las decisiones que más dinero va a hacer perder a un propietario es reformar sin haber hecho números.
«Si reformo la cocina, podré vender más caro».
No necesariamente.
Una reforma cuesta dinero y genera molestias. Y no todo lo que inviertes se recupera después en el precio de venta.
Si la vivienda necesita una actualización importante, va a tener sentido estudiar una reforma. Pero si simplemente necesita una puesta a punto, quizá sea mucho más rentable actuar sobre otros aspectos.
Pintar, reparar pequeños desperfectos, mejorar la iluminación, eliminar muebles innecesarios o actualizar determinados elementos pueden cambiar muchísimo la percepción de una vivienda sin meterse en una obra complicada.
La clave es sencilla: invertir donde el comprador lo vaya a notar.
El espacio, en Sevilla, vende
Hay algo que el comprador valora muchísimo y que no puedes cambiar fácilmente con un anuncio: la sensación de espacio.
Una vivienda puede tener exactamente los mismos metros cuadrados y parecer mucho más grande dependiendo de cómo esté amueblada.
Por eso, antes de hacer las fotografías, conviene retirar todo aquello que sobre. Muebles demasiado grandes, objetos personales, decoración excesiva, cajas, ropa acumulada…
No porque haya nada malo en tener una casa vivida. Al contrario. Pero cuando estás vendiendo, necesitas que el comprador imagine sus propias cosas allí. Y para conseguirlo, muchas veces hay que dejar un poco de espacio para la imaginación.
La primera impresión empieza antes de la visita
Muchos propietarios piensan que la venta comienza cuando el comprador entra por la puerta.
En realidad, empieza mucho antes. Empieza cuando ve la fotografía principal en el anuncio. Si las imágenes son oscuras o no enseñan bien la vivienda, es posible que ni siquiera llegue a solicitar una visita.
Por eso la fotografía inmobiliaria profesional no debería verse como un extra decorativo ya que es parte de la estrategia de venta.
Una vivienda con buenas fotografías consigue explicar mucho mejor lo que ofrece y, además, transmite una sensación de cuidado y profesionalidad.
Lo mismo ocurre con el vídeo, así que aquí te animamos a hacer las cosas bien.
La eficiencia energética también importa
Preparar una vivienda para vender ahora mismo pasa por prestar atención a cuestiones que hace unos años tenían mucho menos peso. El comprador está cada vez más pendiente del consumo energético.
Una vivienda con climatización eficiente y una certificación energética favorable va a resultar más atractiva que otra similar que gaste más mes a mes.
El precio también forma parte de la preparación
Puedes tener unas fotografías fantásticas.
Y la vivienda impecable. Has puesto un anuncio espectacular.
Pero si el precio no encaja con el mercado, todo lo anterior pierde fuelle.
Primero se analiza cuánto vale realmente la vivienda. Después se decide la estrategia de venta. Además, conviene hacerse algunas preguntas.
¿Está bien valorada? ¿Las fotografías muestran realmente la vivienda? ¿El anuncio explica sus puntos fuertes? ¿Está llegando al comprador adecuado? ¿La vivienda necesita alguna mejora sencilla? ¿Hay algo que esté frenando las visitas?
Bajar 10.000 euros puede ser mucho más caro que invertir 500 o 1.000 euros en preparar correctamente el inmueble. La clave está en saber qué problema estás intentando solucionar.
¿Cuánto merece la pena invertir antes de vender?
No hay una cantidad universal. Conviene separar las mejoras necesarias de las que simplemente nos apetecen.
Reparar una humedad es necesario. Cambiar una cocina completamente nueva porque «queda mejor» ya es otra historia.
Antes de gastar, piensa siempre en tres cosas: cuánto cuesta la mejora, cuánto aporta a la percepción del comprador y qué posibilidades existen de recuperar esa inversión mediante el precio final.
La vivienda no necesita ser perfecta. Necesita estar preparada
Esta es probablemente la idea más importante.
No necesitas convertir tu casa en una vivienda de revista. Solo que el comprador “se vea” viviendo en ella.
Para conseguirlo, a veces bastará con ordenar, reparar y mejorar la presentación. En otras ocasiones tendrá sentido recurrir a Home Staging, fotografía profesional, vídeo o incluso realizar alguna reforma concreta.
La estrategia dependerá del inmueble. Si no tienes claro qué necesitas, lo mejor es que te lo pongas fácil. Escríbenos y te ayudamos.

